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Terapia genica contra el cancer

terapia

La terapia génica es una forma de tratar o prevenir enfermedades al alterar las instrucciones genéticas dentro de las células de un individuo. Los genes son responsables de prácticamente todos los aspectos de la vida celular: tienen el código de las proteínas que permiten que las células crezcan, funcionen y se dividan. Cuando un gen es defectuoso, puede dar lugar a proteínas que no pueden hacer su trabajo. Cuando falta un gen o es hiperactivo, pueden verse afectadas importantes funciones corporales. El objetivo de la terapia génica es corregir dichos problemas fijándolos en la fuente.
La terapia génica puede implicar la sustitución de genes anormales o ausentes por genes sanos que permiten a las células producir proteínas útiles. También puede implicar cambios en la forma en que se regulan los genes, de modo que los genes sub o hiperactivos funcionen correctamente. Finalmente, la terapia génica puede usarse para expresar genes completamente extraños en células que alteran su función y / o supervivencia.

La terapia génica altera las instrucciones genéticas dentro de las células de un individuo. Un gen es una secuencia de ADN – en la foto de arriba.

La terapia génica altera las instrucciones genéticas dentro de las células de un individuo. Un gen es una secuencia de ADN – en la foto de arriba.

Se están llevando a cabo diversos esfuerzos para aplicar la terapia génica al tratamiento del cáncer. La mayoría se encuentran en etapas tempranas de exploración, donde se están estudiando en el laboratorio o en ensayos de investigación clínica. Un enfoque, sin embargo, conocido como terapia de células T CAR, ha recibido la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. Para su uso como terapia en ciertos grupos de pacientes y se espera que reciba aprobaciones adicionales en el futuro cercano.
La investigación en terapia génica para el cáncer actualmente se enfoca en múltiples áreas, incluyendo virus modificados genéticamente que matan directamente a las células cancerosas, transferencia génica para alterar el funcionamiento anormal de las células cancerosas e inmunoterapia (que incluye la terapia CAR-células T), que ayuda al sistema inmunológico sistema mejor para encontrar y matar células tumorales.

Virus genéticamente diseñados

Este enfoque utiliza virus especialmente modificados (llamados virus oncolíticos) que se dirigen y destruyen las células cancerosas y dejan intactas las células normales. Los virus, diseñados para contener ciertos genes, están diseñados para infectar células cancerosas y, una vez dentro, para producir proteínas que causan la muerte de las células.
En estudios en animales, dichos virus han logrado resultados prometedores en una variedad de cánceres, incluyendo colon, vejiga y osteosarcoma (una forma de cáncer de hueso). Uno de los desafíos en la adaptación de este enfoque para pacientes humanos es que la mayoría de las personas tiene anticuerpos contra varios de los tipos de virus utilizados en los estudios con animales. Como resultado, el sistema inmunitario a menudo puede eliminar el agente viral antes de que haya tenido la oportunidad de infectar las células cancerosas. Los investigadores han respondido mediante el uso de otros tipos de virus para ensayos en humanos.
En ensayos que usan un tipo de virus conocido como adenovirus, la terapia viral ha mostrado resultados alentadores contra varios tipos de cáncer, incluidos los cánceres de células escamosas de la cabeza y el cuello, y se está probando como un tratamiento preventivo para el tejido oral precanceroso. Se han llevado a cabo ensayos con formas modificadas del virus del herpes simple en pacientes con glioma maligno (una forma de cáncer cerebral) y cáncer colorrectal que se ha diseminado al hígado.

Transferencia de genes

En la transferencia de genes, los investigadores introducen un gen extraño directamente en las células cancerosas o en el tejido circundante. El objetivo es que el gen recién insertado haga que las células cancerosas mueran o evite que las células cancerosas y el tejido circundante canalicen la sangre hacia los tumores, privándolos de los nutrientes que necesitan para sobrevivir. Si bien este enfoque es muy prometedor, también presenta varios obstáculos para los científicos, incluido el “silenciamiento génico”, en el que los genes implantados no se activan. En estudios en animales, las técnicas de transferencia de genes lograron resultados positivos en el tratamiento de tumores de próstata, pulmón y páncreas.
Varios enfoques para la transferencia de genes han sido probados en ensayos clínicos. Estos ensayos han incluido cánceres que incluyen cáncer de células escamosas de cabeza y cuello, hígado, ovarios, próstata, vejiga y otros órganos.

Inmunoterapia

La terapia con células T CAR, que busca mejorar la capacidad natural de lucha contra el cáncer de las propias células T de los pacientes, es un tipo de inmunoterapia. Se recoge una muestra de las células T de un paciente y se mezcla con virus que portan varios genes específicos. Los virus entregan estos genes al núcleo de las células T, donde se incorporan al ADN de las células. Los genes hacen que las células T expresen una proteína especial llamada receptor de antígeno quimérico, o CAR, en su superficie. La CAR dirige la célula T hacia la célula tumoral usando una “dirección” específica, y la célula CAR T está equipada para destruir rápidamente la célula cancerosa. Cuando las células, ahora llamadas células CAR T, se infunden en el paciente, buscan células tumorales y luego proliferan para generar muchas más células que matan el cáncer.

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